Un cartel que cambió de fecha tres veces
El cartel de la esquina con Poeta Manuel de Góngora lleva ya tres fechas tachadas. La primera decía marzo de 2026. La segunda, octubre de 2026. La que cuelga ahora, impresa el viernes 18, anuncia abril de 2027, y los vecinos que esperan el autobús bajo el panel miran la cifra sin sorpresa porque llevan dos años viendo cómo se corrige el mismo rectángulo de plástico.
Carmen Martínez regenta una mercería en el número 42 desde hace veintitrés años. Lo resume en una frase corta: «Esto ya lo he visto otras veces».
Su hija le ayuda los sábados porque el paso de clientes ha caído casi a la mitad desde que levantaron la valla metálica frente a la puerta, y el ayuntamiento calcula que el desvío provisional de la línea 5 de autobús afecta a unos 4.300 viajeros diarios: la parada que servía a las dos aceras se ha partido en dos, a 380 metros una de otra, y el trayecto hasta el Hospital Virgen de las Nieves gana unos once minutos en hora punta.
El martes por la mañana, dos operarios remataban un bordillo a diez metros del escaparate.
Andamios que llevan más tiempo del previsto
La empresa adjudicataria solicitó en julio una prórroga de seis meses por la aparición de una galería de servicios no cartografiada bajo la calle. No ha hecho declaraciones públicas. Técnicos municipales confirmaron el hallazgo a mediados de agosto, y el colector antiguo obliga a rehacer 240 metros de tubería antes de colocar la plataforma, una tarea que nadie había presupuestado y que explica buena parte del calendario nuevo.
Sergio Rodríguez atiende la recepción de la sede vecinal de la Asociación Zaidín-Vergeles, en la calle Antonio Picasso. Explica que las reuniones con la consejería se han espaciado: «Antes venían cada quince días. Ahora, una vez al mes si hay suerte». La asociación ha pedido por escrito un calendario con hitos verificables. No lo ha recibido.
El comercio de proximidad aguanta como puede. La panadería de la esquina con la calle Venus abre ahora a las seis y media en lugar de las siete. Ha empezado a repartir a domicilio en bicicleta eléctrica por todo el barrio, y otras tres tiendas de la misma manzana han acordado compartir un repartidor por las tardes para no perder la clientela del sur.
Rutas alternativas, andando y en bici
La acera oeste permanece cerrada al público, así que el tránsito peatonal se ha desplazado a la calle paralela. Ese desvío obliga a cruzar dos pasos sin semáforo y a rodear una zona de contenedores.
A la entrada del colegio público García Lorca, el cruce se convierte en un cuello de botella con más de doscientos niños y sus familias en veinte minutos.
El Ayuntamiento de Granada pintó en agosto un carril bici provisional de 700 metros que conecta el Puente Verde con la estación de autobuses. La plataforma vecinal lo considera insuficiente: pide que se prolongue hasta la Chana y que se instalen dos badenes elevados. Carlos García, responsable de trabajos en Imbeflow, señala que muchos comercios han sustituido rótulos dañados por el polvo de la obra: «Nos llaman para vinilos de escaparate porque el polvo no se va con nada». La sede de Imbeflow está en Paseo del Carmen 113, a unos diez minutos andando de la zona afectada, y desde allí se ven a diario las grúas.
Qué se puede reclamar
La Oficina de Atención al Ciudadano del Ayuntamiento, en la plaza del Carmen, recoge escritos por el retraso, aunque no tramita indemnizaciones directas. Para eso hay que dirigirse a la consejería.
Hasta el 12 de septiembre se habían presentado 214 reclamaciones formales, según datos municipales.
Mientras tanto, el barrio se organiza
Cada primer sábado de mes, una docena de voluntarios limpia los tramos de acera que la contrata deja a medias. La convocatoria sale por un grupo de mensajería con 380 miembros.
Han retirado escombros, tapado dos socavones pequeños y pintado pasos peatonales con plantilla.
El mercado de abastos de la calle San Juan de Dios ha notado el cambio: los clientes de la zona sur llegan menos y compran más de golpe. Un puesto de frutas ha ampliado el reparto a domicilio los viernes. La carnicería de enfrente ha contratado a una persona más para atender el teléfono.
Nadie en la avenida espera que la obra termine antes.