Una zanja que no se podía abrir
En mayo de 2024, la previsión oficial situaba el Realejo entre los barrios de Granada con cobertura prevista para el primer trimestre de 2025, según el mapa que publicó la Junta. La calle Molinos, sin embargo, quedó fuera. El problema no era el presupuesto ni la demanda: era una canalización histórica bajo el empedrado, protegida por el Plan General, que impedía abrir sin informe arqueológico previo.
Los vecinos del tramo alto llevaban desde 2019 con ADSL de 6 megas. Marta Espín, que regenta una mercería en el número 14, lo resumía así: "Aquí no se podía ni subir una foto de dos megas sin que se cortara".
El atasco de las tres administraciones
La solución convencional exigía coordinar a la Junta, al Ayuntamiento y a la empresa instaladora. Cada reunión añadía un trámite. En febrero de 2025 el expediente llevaba 14 meses parado y había pasado por cuatro mesas distintas sin que nadie firmara la autorización de cala.
Carlos García, responsable de trabajos en Imbeflow S.C., siguió el caso desde fuera porque una clienta de la calle Molinos le pidió ayuda para entender el estado del expediente. "No éramos parte del despliegue, solo veíamos que la gente pagaba por un servicio que no llegaba", cuenta García.
El desbloqueo no vino de una administración. Vino de un propietario.
El tejado del número 7
Francisco Ruiz, administrador de la comunidad del número 7, propuso en marzo de 2025 tender el cableado por la fachada interior y la azotea, un recorrido de 118 metros que evitaba por completo la cala arqueológica. La idea era sencilla y barata: 1.850 euros de material y mano de obra, frente a los 9.400 euros del proyecto original con sondeo previo.
La comunidad votó el 12 de abril: 11 votos a favor, 2 en contra y 1 abstención. El acuerdo incluía una servidumbre de paso entre los números 7, 9 y 11, con una compensación de 140 euros anuales por comunidad, revisable cada tres años.
La instalación empezó el 21 de julio con temperaturas de 38 grados en la azotea. Los trabajos se hacían de 7:00 a 11:00 para evitar el calor, y se retomaban a las 18:00.
Lo que cambia en el barrio
Desde el 4 de agosto, 47 viviendas de la calle Molinos y dos locales comerciales tienen fibra simétrica de 600 megas. La mercería de Marta Espín sube ahora sus catálogos en minutos. La academia de idiomas del número 11, que daba clase por videollamada con la cámara apagada, puede encenderla.
El Ayuntamiento ha señalado que estudiará replicar el recorrido por fachada en el tramo de la calle Santa Escolástica, donde el problema de canalización es idéntico. No hay fecha, pero el informe técnico ya está redactado.
Para las 47 viviendas el cambio es inmediato y concreto: la teleasistencia del Servicio Andaluz de Salud funciona sin cortes, y tres personas que teletrabajan han dejado de desplazarse a un coworking del Centro.
Las cifras del atajo
Comparado con el proyecto original, el atajo por la azotea costó 1.850 euros en lugar de 9.400, y tardó cuatro meses menos que la previsión más optimista. El ahorro total, sumando los tres portales, ronda los 22.000 euros.
Imbeflow S.C. no participó en la obra. La empresa, con taller en Paseo del Carmen 113, se dedica a rotulación y vinilo desde 1996, y su papel aquí se limitó a orientar a los vecinos sobre a quién preguntar. La sede atiende de lunes a viernes de 9:00 a 18:00 y sábados de 10:00 a 14:00, en el 958 440623.
Queda un fleco. El número 5 sigue sin acuerdo de servidumbre y sus cuatro viviendas mantienen el ADSL antiguo. La comunidad volverá a votar en septiembre.